En el año de 1968 la ciudad de Ensenada tenía una población de escasos cincuenta mil habitantes. Los permisos de construcción se otorgaban bajo la firma de Ingenieros Civiles, Mecánicos, Agrónomos, Topógrafos o seudo-ingenieros de cualquier rama que se presentaban ante la Dirección de Obras Públicas de nuestra ciudad y del Estado y firmaban planos y responsabilidad como Ingenieros, sin exigencia alguna por parte de las autoridades de que demostraran ser Peritos en la materia.
Esta situación tenía a las autoridades sin cuidado, ya que con sus raras excepciones, los Jefes de Obras Públicas en el Estado, sus Residentes en los Municipios y los Ingenieros del mismo eran Topógrafos, Agrónomos o seudo-ingenieros de cualquier rama, a los cuales jocosamente se acostumbró denominarlos "ingenieros diesel", que se interpretaba como "ingeniero dice él".
Ante ésta situación, un grupo de Ingenieros Civiles y Arquitectos con Título y Cédula Profesional decidieron unificarse con objeto de salvaguardar sus intereses, fundando lo que se llamó la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de Ensenada, que inició en ese año con aproximadamente veinte miembros y cuyo objeto era pugnar por dos cosas:
Esta situación se prolongó durante tres años, hasta que los miembros de la Asociación se incrementaron a aproximadamente treinta, de los cuales la mitad eran Ingenieros y la otra, Arquitectos. A estas alturas se consideró que éramos cantidad suficiente en cada grupo, decidiendo fundar los correspondientes Colegios de Ingenieros y Arquitectos por separado. De hecho, podemos decir que los promotores del Colegio de Ingenieros Civiles de Ensenada fuimos nosotros mismos a través de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos.